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viernes, 11 de abril de 2014

Investigación en fármacos cannabinoides para las enfermedades neurológicas

Investigación en fármacos cannabinoides para las enfermedades neurológicas
Desde la década de los 80 se vienen produciendo avances significativos en el desarrollo de fármacos basados en la planta Cannabis sativa o en moléculas sintéticas con una acción similar. De hecho, ya se han aprobado algunos medicamentos cannabinoides como el Sativex®, el Marinol® o el Cesamet®, que se prescriben para el tratamiento de la espasticidad en esclerosis múltiple, del vómito y la nausea en pacientes tratados con antitumorales, y del síndrome de anorexia-caquexia en pacientes de SIDA. Este hecho viene a confirmar el potencial de esta planta para uso medicinal, algo conocido desde tiempos antiguos y esperable teniendo en cuenta que las plantas siempre fueron el principal arsenal terapéutico frente a la enfermedad antes de la llegada de la moderna farmacología, pero lo que sobre todo confirma es el importante impulso de la investigación científica en este terreno. Gracias a ello se han conseguido identificar las dianas moleculares que son activadas o inhibidas por los diferentes tipos de moléculas cannabinoides. Dianas entre las que estarían los llamados receptores cannabinoides (CB1 y CB2) presentes en la membrana de las células nerviosas, receptores que de forma fisiológica son activados por una serie de sustancias señalizadoras de naturaleza lipídica llamadas endocannabinoides, y que ambos elementos junto con las enzimas responsables de la síntesis y degradación de estos endocannabinoides formarían parte de un nuevo sistema de comunicación intercelular denominado “sistema endocannabinoide”. No se trataría de un nuevo sistema de neurotransmisión, sino que a este sistema se le ha asignado otro tipo de función sináptica, la del control retrógrado de las sinapsis tanto excitatorias como inhibitorias, orientada a prevenir un exceso de excitación que pudiera provocar daño cerebral, o también para prevenir un exceso de inhibición eléctrica del cerebro.
A partir de datos experimentales sobre la distribución de los receptores cannabinoides y de sus ligandos endógenos en el cerebro, y sobre los efectos producidos por el Cannabis en humanos y reproducidos en animales de experimentación con los diferentes tipos de cannabinoides, se ha podido saber que este sistema participa en la regulación de numerosas actividades cerebrales y que su activación o, en ocasiones, su inhibición, podría tener efectos terapéuticos en ciertas patologías que afectan a esas funciones. Por ejemplo, los cannabinoides regulan el movimiento y se investigan para la reducción de la corea en la enfermedad de Huntington, la bradiquinesia en la enfermedad de Parkinson, el tratamiento de las disquinesias, y la reducción de los tics en el síndrome de Tourette. También producen analgesia y se investigan para el tratamiento de diferentes formas de dolor, sobre todo dolor crónico, neuropático e inflamatorio. Son activos sobre diferentes procesos cognitivos y podrían servir para la extinción de memoria en estrés post-traumático y para el alivio de ciertos déficits de memoria en la enfermedad de Alzheimer. También se investigan para el tratamiento de varios tipos de adicciones (alcoholismo, tabaquismo, recaída a la cocaína o heroína). Los cannabinoides se utilizan para la reducción de la nausea y el vómito provocado por diferentes causas (pacientes de cáncer con terapia antitumoral), y también se investigan para el tratamiento de la obesidad, y de la anorexia-caquexia de diferentes orígenes (pacientes con SIDA tratados con terapia antirretroviral). Finalmente, los cannabinoides se investigan por sus efectos neuroprotectores en enfermedades neurodegenerativas tanto agudas (isquemia, trauma) como crónicas (enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Huntington, enfermedad de Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple).
Por tanto, a modo de resumen, se puede decir que estamos ante un nuevo sistema susceptible de manipulación farmacológica (tanto para activarlo como para inhibirlo) que, dada su importante actividad a nivel del cerebro y la evidencia de su alteración en enfermedades neurológicas, podría servir para el desarrollo de nuevos fármacos con capacidad de aliviar síntomas, pero sobre todo de actuar sobre la progresión de la enfermedad en diferentes patologías de interés en Neurología. Ya han llegado los primeros ejemplos de este tipo de fármacos y ahora el reto es establecer su verdadero potencial a nivel clínico.
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Javier Fernández Ruiz es Doctor en Ciencias Biológicas por la UCM (1986) y Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular desde Febrero de 2007, mientras que Eva de Lago y Onintza Sagredo son Doctoras en Ciencias Biológicas por la UCM (2006 y 2007, respectivamente) con la categoría de Profesor Ayudante Doctor desde Octubre de 2010. Los tres imparten docencia en asignaturas relacionadas con la Neuroquímica en los Grados de Medicina y Bioquímica y en el Master de Bioquímica, Biología Molecular y Biomedicina.
Fuente
http://www.lamarea.com

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