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martes, 8 de julio de 2014

Tres conocimientos antiguos chinos que la física moderna acaba de conocer


Muchos conceptos de la antigua ciencia china, corresponden a las ideas que los físicos han formado recién en el último siglo
Por Tara MacIsaac La Gran Época

Los ocho símbolos formados por diferentes combinaciones de líneas
Los ocho símbolos formados por diferentes combinaciones de líneas, conocidos como los ocho trigramas, rodean el símbolo yin-yang. (Benoît Stella a través de Wikimedia Commons)

Niels Bohr, uno de los pioneros de la mecánica cuántica,eligió el símbolo taoísta del yin-yang para su escudo de armas.
Vio que por ejemplo los estados de polarización de las partículas se complementan entre sí, de la misma forma en que los dos extremos del yin y el yang crean un equilibrio, según el concepto taoísta del universo. Bohr habló de la unidad de los opuestos y las contradicciones en la naturaleza.
Muchos conceptos de la antigua ciencia china, corresponden a las ideas que los físicos han formado recién en el último siglo. He aquí una mirada simple a varios de estos conceptos.
1. Los ocho trigramas y la disposición de partículas
Los ocho trigramas se presentan en el texto clásico chino "I Ching" (‘Libro de los Cambios’), un trabajo importante y fundamental en la historia china. Cada uno de los trigramas representa principios esenciales de la realidad y están dispuestos en un patrón octogonal sobre la base de las relaciones e interacciones entre ellos.
En 1975, en su libro "El Tao de la Física", el físico Fritjof Capra escribió que este modelo octagonal es similar en ciertos aspectos al octeto mesón, “en el que las partículas y antipartículas ocupan lugares opuestos”. La parte más importante para Capra, es la similitud de los conceptos de estructura y cambio.
"Tanto la física moderna como el antiguo pensamiento chino, consideran el cambio y la transformación como aspectos primarios de la naturaleza, y ven las estructuras y simetrías generadas por los cambios, como algo secundario", escribió.
2. El Libro de los cambios y la Teoría del Todo Elusivo
La física moderna se basa en los dos pilares de la relatividad general y la mecánica cuántica. El problema es que los dos son contradictorios.
En 1999, Brian Greene escribió en su libro "The Elegant Universe", nominado al Premio Pulitzer: "Como las dos fueron actualmente formuladas, la relatividad general y la mecánica cuántica no pueden ser ambas correctas. Las dos teorías subyacen en los enormes progresos de la física, durante los últimos cien años (progresos que explican la expansión de los cielos y la estructura fundamental de la materia), son incompatibles entre sí".
La relatividad funciona bien para comprender al universo en una escala más grande, la de las estrellas, galaxias, etcétera. La mecánica cuántica funciona bien para la comprensión del universo en una escala más pequeña, la de los átomos, partículas subatómicas, etcétera. Los científicos buscan la llamada "teoría del todo", para abarcar a ambas.
La teoría de cuerdas intenta hacer esto. En términos simplificados, esta teoría concibe al universo como cadenas en lugar de puntos separados. Por ejemplo, un electrón no sería un punto, sino más bien una parte de una cadena. Si la cadena oscila de una manera, sería un electrón, si oscila de otra manera, sería un fotón o un quark. Estas cadenas pueden tener su origen en otra dimensión donde no hay gravedad.
En la década de 1970, Capra escribió la teoría de la matriz-S, precursora de la teoría de cuerdas, que estuvo en auge (aunque aún al margen).
Capra escribió: "El 'I Ching' es tal vez la analogía más cercana a la teoría de la matriz-S, en el pensamiento oriental. En ambos sistemas, se hace hincapié en los procesos, más que en los objetos. En la teoría de la matriz-S, estos procesos son las reacciones de las partículas que dan lugar a todos los fenómenos en el mundo de los hadrones, un tipo de partícula subatómica.
“En el  ‘Ching’, los procesos básicos se llaman ‘cambios’, y se consideran esenciales para la comprensión de todos los fenómenos naturales".
3. La comprensión de Lao Tze sobre las partículas subatómicas
Lao Tze, fundador del taoísmo en el siglo VI antes de Cristo, escribió: "El Tao dio a luz a uno, uno dio a luz a dos, dos dieron a luz a tres, tres dieron a luz a todas las innumerables cosas. Todas las innumerables cosas llevan el yin en la espalda y contienen el yang en su abrazo".
Algunos dicen que este comentario se relaciona con los diferentes niveles de partículas: moléculas, átomos, electrones, etc.
Los electrones son partículas subatómicas con carga eléctrica negativa. Los protones son partículas subatómicas con carga eléctrica positiva. Estas cargas podrían estar relacionadas con las polaridades yin y yang del taoísmo.
Los antiguos griegos también teorizaron acerca de los átomos. Los electrones recién se descubrieron en 1897 y las otras partículas subatómicas siguieron después.
Las diferencias en las prioridades
Los objetivos de la antigua ciencia china y la física moderna son diferentes, ya que el primero se concentró en lo espiritual. Reconoció tanto lo incorpóreo como lo corpóreo. La comparación entre la antigua ciencia china y la física moderna, sigue siendo imprecisa hasta cierto punto, porque el marco es diferente.
Algunos de los más grandes físicos modernos se han inspirado en la antigua ciencia china y se  identifican con ella.
La física cuántica demostró que el observador puede cambiar el resultado de un experimento, simplemente a través de la acción de observar. "Los místicos dicen también que el observador y el observado se funden, y no se pueden separar", dijo Capra en una entrevista grabada y publicada en YouTube.
Es posible que la intención de los investigadores haya influido en el resultado. Algunos estudios comenzaron a mostrar los efectos de la intención mental humana en la realidad física, aunque el tema aún no ha sido aceptado por la ciencia convencional. Por ejemplo, Dean Radin del Instituto de Ciencias Noetic, y William A. Tiller de la Universidad de Stanford, son dos científicos que están explorando este tema.
El punto de partida espiritual de la antigua ciencia y el punto de partida materialista de la ciencia moderna, pueden producir resultados diferentes.
"Desde el siglo XVII, nuestra ciencia occidental ha estado obsesionada con la idea del control, que el hombre domine la naturaleza", dijo Capra. "Esta obsesión ha llevado al desastre".
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Fuente
http://www.lagranepoca.com

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