Google+ Followers

Seguidores

Translate

PRINCIPAL

NOTA INFORMATIVA

Quizás también le interese:

Solo puedes acceder,abrir enlace ,en una pestaña nueva sobre el icono.
disculpen las molestias.
Webmaster.

lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Necesitas una desintoxicación?


La Trofología es una ciencia que estudia la nutrición de los seres vivos, combina los diferentes alimentos con el fin específico de restablecer la salud en alguna etapa de la vida.

A través de esta ciencia, el cuerpo puede desintoxicarse, regenerarse y de esta manera mejorar la calidad de vida.
Desintoxícate
El organismo a lo largo del tiempo puede acumular ciertas toxinas derivadas de aditivos alimentarios, sales, contaminación ambiental, entre otras cosas, que se van acumulando y que derivan en un incorrecto funcionamiento de los diferentes sistemas del cuerpo como: el digestivo, el circulatorio y linfático, explica la nutrióloga y trofóloga María Fernanda Serna Frías.
"Un ejemplo de intoxicación es alguien que tenga problemas de estreñimiento que lleva 5 o 10 años, que hace del baño un día si un día no, que usa laxantes, que tiene problema para evacuar los residuos, su mismo cuerpo al fermentar esos residuos produce toxinas y se está intoxicando, puede ser un proceso larguísimo. Una persona puede padecer intoxicación crónica”, dice.
Las señales de intoxicación son falta de energía, dificultad para levantarse, dolor de cabeza, sabor metálico en la boca, imperfecciones en la piel, olores fuertes en la sudoración y la orina, problemas de estreñimiento, gastritis, colitis; incluso, enfermedades crónicas como artritis, sobrepeso, obesidad, diabetes mellitus, entre otras, pueden derivarse de intoxicaciones.
“Las personas que tienen estas enfermedades pudieron haber empezado por una intoxicación, malos hábitos alimentarios, de descanso y la no recreación”.
El proceso de desintoxicación requiere técnicas y estrategias para que el cuerpo elimine esas sustancias y de esta manera pueda recuperar su correcto funcionamiento.
La recomendación es acudir con un especialista -un trofólogo- ya que es fácil encontrar en la red recetas “mágicas” para desintoxicarse. La especialista refiere que los riesgos que corre una persona que utiliza las recetas que ve en la red, pueden ocasionar una descompensación ya que hay contraindicaciones en algunos casos, por ejemplo personas con anemia o algún otro padecimiento que podría agravar su enfermedad al poner en desventaja los nutrientes de los alimentos.
Para hacer el plan alimenticio de desintoxicación se toman en cuenta los datos antopométricos: peso, estatura, medidas y edad; actividades que se realizan, el tipo de trabajo que desempeñan, horas de comida, síntomas de algunas enfermedades que presenten, así como los padecimientos que hayan sufrido padres o abuelos.
La desintoxicación se basa en un plan de alimentación, donde el 80 por ciento es a base de productos que contengan enzimas como: frutas y verduras en estado crudo, todas las leguminosas, cereales, oleaginosas como: almendras, cacahuates, pistaches, grasas positivas y extractos vegetales, es decir jugos específicos para alimentos durante el día; por la mañana, a media tarde y antes de dormir, que ayude al cuerpo a limpiarlo y a la linfa a eliminar esas toxinas.
La duración puede ser de tres meses. “La duración obedece a que en 90 días de tratamiento específico, nutrición consiente, que le permita a las células llevar a cabo las etapas de desintoxicación y regeneración, en 90 días es el periodo en el que el cuerpo puede regenerar el 80 por ciento de las células, es tu oportunidad para brindarle nutrientes, realmente lo que necesita para componerse y esto te mantiene sana”.
María Fernanda Serna Frías aclara que la desintoxicación no es dieta. “La palabra dieta es una forma de vida, es todo lo que consumes en el día, muchas personas lo relacionan con el término correcto sería la depuración a través de los alimentos”.
Durante el tratamiento la persona va aprendiendo qué combinaciones de alimentos le resultan beneficiosas y cuáles perjudican la digestión y la producción de energía.
De esta manera el menú del paciente va adquiriendo mayor flexibilidad y variedad de alimentos para que poco a poco se obtengan los hábitos y conocimientos para saber qué tipo de productos combinar y aprenda a comer sanamente.
La especialista recuerda que el horario también es importante, por lo que durante la etapa de desintoxicación, según el paciente, se establecen horarios y se le explican que alimentos puede comer y cuales no a ciertas horas o después de cada comida.
Para las personas que ya tienen enfermedades crónico degenerativas también es recomendable tener un tratamiento basado en trofología.
“Lo que vamos a hacer en el organismo es facilitar la digestión y la producción de energía; se van a reestablecer las funciones del cuerpo por la combinación adecuada de alimentos que van a dejar energía y le van a proporcionar más nutrientes al organismo, de esta manera mejorará su padecimiento”.
De igual manera, quienes están propensas a alguna enfermedad por predisposición genética, también pueden evitarla ya que la sana y correcta alimentación contribuyen a mantener la función adecuada del organismo.
“Puedes tener una carga genética importante, pero si tú te manejas en un ambiente en donde comes bien, descanses bien, haces ejercicio y cuidas las combinaciones de los alimentos, disminuyes de manera considerable el riesgo”.
La especialista dice que para muchos la alimentación sana es sinónimo de precios altos, pero considera que no es así debido a que se dejan de consumir productos industrializados con precios más elevados que las frutas y verduras.
Limpieza mental
Así como los alimentos se digieren, también las emociones y estados de ánimo deben tener cierta digestión, es decir la forma en la que se procesan y asimilan, y que también pueden ser desencadenantes de enfermedades.
“La mayoría de las enfermedades tienen dos detonantes: el ambiente donde va incluida la alimentación, sedentarismo o hábitos nocivos y también la parte emocional, entonces nosotras vemos al paciente, lo escuchamos para entender porque está cayendo en esos hábitos o conductas que no favorecen a su cuerpo”, señala la nutrióloga y trofóloga María Fernanda Serna Frías.
Aunque la trofología sólo atiende las cuestiones de nutrición y salud física, si se detecta alguna dificultad emocional que esté incidiendo en su salud física, se hace la recomendación de combinarla con otra disciplina, pero finalmente es decisión del paciente atenderla o buscar otra alternativa que favorezca su salud.
Alimentos engañosos
A veces te ocurre, tal vez con mayor frecuencia de lo que quisieras, sentir que no hay forma de satisfacer tu hambre, por más que lo intentas, es casi imposible que lo logres, comes y comes sin parar.
En el conteo que te presentamos a continuación, los platillos que aparecen en la lista te causan más hambre que la que te quitan.
1) Papas, galletas saladas y pan. Las papas fritas son un prototipo perfecto de carbohidratos procesados, lo mismo que el pan blanco, las galletas y otros “snacks”. Cuando ingieres este tipo de carbohidratos, el azúcar de la sangre aumenta, así que el cuerpo manda la señal de lanzar una gran cantidad de insulina para normalizar al organismo.
La insulina envía el azúcar a las reservas del cuerpo, dice el profesor Dr. David Ludwig, especialista en Nutrición en Harvard. Debido a que la energía se almacenó, el hambre aumenta. En los restaurantes, lo primero que te ofrecen son canastas de pan, para activar tu organismo a seguir comiendo. Inclusive, algunas frutas, como el plátano pueden tener el mismo efecto.
2) Galletas dulces, pastel y dulces. El azúcar, de cualquier tipo que sea, activa una recompensa en tu cerebro, entonces este tiene que encontrar una forma alternativa de alimentarse de energía, así lo señala un estudio de la Facultad de Medicina de Universidad de Yale.
3) Yogurt reducido en grasa. Muchos estudios señalan que el tiempo que te tardas en masticar te hace sentir más lleno, pero un análisis de un equipo europeo y estadounidense encontró que cuando masticamos bajamos el nivel de ghrelina en el cuerpo, la llamada hormona del hambre, esto no pasa con el yogurt que es una bebida.
Una taza de yogurt baja en grasa tiene altos niveles de azúcar y carbohidratos procesados, lo que promueve el hambre.
4) Refresco de dieta y snaks endulzados artificialmente. Un estudio australiano encontró que los endulzantes artificiales encienden en tu cerebro una señal de que estás a punto de ingerir más calorías, así que tu organismo espera que lleguen. Cuando éstas no llegan, el cerebro necesita encontrar un equilibrio que te impulsa a comer y llenar el hueco.
Fuente
https://www.elsiglodetorreon.com.mx

music