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martes, 14 de marzo de 2017

El Marqués de Sade: el escritor maldito que dio su nombre a una perversión sexual

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El noble permaneció encerrado injustamente por el viejo régimen en la fortaleza de Vincennes y La Bastilla, durante más de trece años, hasta que el estallido de la Revolución Francesa lo puso en libertad. Había sido acusado, se dice que injustamente, de intentar envenenar a unas prostitutas durante una orgía
Retrato imaginario del Marqués de Sade


Retrato imaginario del Marqués de Sade - Wikipedia

Define la RAE el sadismo, citando como su origen al escritor Donatien Alphonse François de Sade, como «la perversión sexual de quien provoca su propia excitación cometiendo actos de crueldad en otra persona». La leyenda negra del Marqués de Sade, un novelista salpicado por los tumultuosos años de la Revolución francesa y por varios escándalos sexuales, envió sus obras al terrero de lo maldito y la Iglesia católica las incluyó en el Índice de libros prohibidos. Bien es cierto que los supuestos crímenes que cometió nunca alcanzaron ni la sombra de los que narraba en sus textos de ficción.
La infancia y juventud de Donatien Alphonse François de Sade fue bastante convencional, sin rastro de la oscura erótica que marcaría su obra literaria. Hijo único de Jean-Bastiste François Joseph –diplomático, militar y conde de Sade– y de Marie Eleonore de Maille de Carmande sangre borbónica, Donatien nació en París en 1740 y fue educado en sus primeros años por el importante noble Luis José de Borbón-Condé. Tras viajar por varios países de Europa junto a sus padres por causas diplomáticas, con 10 años, Donatien regresó a París para ingresar en el prestigioso colegio jesuita Louis-le-Grand. De aquel niño se ha dicho que tenía una mente brillante y que devoraba todo tipo de libros, con especial predilección por las obras de historia y, sobre todo, los relatos de viajeros, que le proporcionaban información sobre las costumbres de pueblos remotos y exóticos.

Una destacado héroe militar de Francia

Cuando todavía era un adolescente, el heredero de la casa de Sade –una de las más antiguas de la zona de Provenza– ingresó en la academia militar. A la edad de los 16 años, Donatien participó en su primera batalla al mando de cuatro compañías de filibusteros durante la toma de Mahón (Menorca) a los ingleses, dentro del contexto de la Guerra de los Siete Años. En el asalto murieron más de cuatrocientos franceses, pero la buena actuación del joven teniente le ganó gran prestigio. Así, hasta el final de la guerra en 1763, Donatien recorrió la mayor parte de los frentes franceses repartidos por Europa, incluida la zona oriental, y alcanzó el grado de capitán en la caballería de Borgoña.




Después de regresar a Francia, donde se casó contra su voluntad, algo cotidiano en la época, con la hija mayor de los Montreuil –familia noble con una excelente posición económica–, Donatien inició su carrera literaria y, con ella, la algarabía de escándalos sexuales. Instalado en el castillo de su la familia de su mujer en Échaffars, la zona de Normandía, el militar retirado momentáneamente se vio envuelto en un primer y confuso incidente al ser arrestado en 1763 y conducido a la fortaleza de Vincennes por orden del Rey debido, sostienen diversos autores, a un misterioso manuscrito firmado por Sade con alto contenido sexual. Donatien pasó 15 días encerrado hasta que la familia de su esposa se hizo cargo de él.
«Los días, que en un matrimonio por conveniencia sólo traen consigo espinas, hubieran dejado que se abrieran rosas de primavera. Cómo hubiese recogido esos días que ahora aborrezco», escribe en una carta Sade como fe de que todavía seguía esperando que brotara el amor, insatisfecho con su matrimonio. Es por ello, quizás, que el noble francés mantuvo varias amantes, la mayoría habituales de la Corte, y se rodeó con asiduidad de los servicios de prostitutas durante su estancia en París. No en vano, su carrera política fue en ascenso y, a la muerte de su padre en 1767, heredó el título de conde de Sade (en su caso como marqués, pues era costumbre en su familia emplearlos alternativamente). El 16 de abril de 1767 alcanzó el grado de capitán comandante en el regimiento del maestre de campo de Caballería.

El escándalo de Arcueil: violación y tortura

Dos años después, el famoso escándalo de Arcueil destruyó para siempre el prestigio acumulado por el marqués. Según la versión de la supuesta víctima, Sade contrató los servicios de una mujer llamada Rose Keller, a quien forzó, azotó y torturó derramando cera ardiendo sobre unos cortes que previamente le había realizado con un cuchillo. Sin embargo, como ocurre con toda la leyenda negra sobre su vida, es difícil probar cuánto hay de cierto en las acusaciones y cuánto es la consecuencia indeseable de los textos eróticos y «sádicos» que Donatien ya distribuía por aquellos años. De una forma u otra, el noble pasó en prisión siete meses y el incidente, deformado hasta la exageración, tuvo graves consecuencias para su carrera.
Al ser liberado, Sade se centró aún más en su afición por el teatro. Montó un teatro en el castillo de Lacoste y formó una compañía con un repertorio superior a las veinte obras. Pero de nuevo otro escándalo sexual sacude en esos años su biografía. En el verano de 1772, tuvo lugar el «caso de Marsella». Sade, tras una orgía con varias prostitutas, fue acusado de haberlas envenenado con un afrodisíaco llamado la «mosca española», el mismo que pudo estar detrás de la muerte de Fernando «el Católico». Tras un larga jornada de orgía, dos de las muchachas sufrieron una indisposición que remitió pasados unos días. Siempre bajo la estricta lupa que le había cosechado su literatura, el marqués fue sentenciado a muerte por sodomía y envenenamiento, sin que la recuperación de las mujeres fuera prueba suficiente de su inocencia.
Antes de ser prendido, Sade huyó a Italia, donde terminó arrestado en Chambéry (Saboya) -entonces parte del Reino de Cerdeña- por petición de su suegra, la influyente Señora de Montreuil. Tras permanecer encerrado en el castillo de Miolans (en Saint-Pierre-d'Albigny) durante cinco meses, el noble francés consiguió evadirse con la ayuda de su esposa y se refugió en Italia, probablemente también en España. El 13 de febrero de 1777, enterado de que su madre estaba agonizando, Sade regresó a París junto con su esposa y, esa misma noche, fue capturado en el hotel donde se hospedaban y encarcelado en la fortaleza de Vincennes por mediación de su todopoderosa suegra.
Sade permaneció 13 años en la prisión de Vincennes, a pesar de que su causa fue anulada por irregularidades solo un año después de su ingreso. Su estancia allí afectó gravemente a la salud física y mental del marqués que, con el único contacto en el exterior de su esposa, dedicó su estancia a leer y a escribir obras de teatro y cartas. Bien es cierto que las condiciones de esta fortaleza no eran las mismas que las de las cárceles destinadas a las clases bajas, en las que se hacinaban los presos en condiciones infrahumanas.
Quizás por este exceso de «lujo» para tan pocos presos, se contaban menos de una decena, la prisión fue cerrada y Sade trasladado a la Bastilla en 1784. «Es una prisión donde estoy mil veces peor y mil veces más estrecho que en el desastroso lugar que he abandonado», escribió a su esposa quejándose de su nuevo destino. Sin embargo, su estancia allí no duraría mucho tiempo puesto que cinco años después, con el estallido de la Revolución francesa, el noble fue trasladado nuevamente a un manicomio, antes de que la Asamblea Revolucionaria anulase definitivamente las medidas que la suegra de Sade mantenía desde hace años para evitar su liberación.

«El libro más abominable jamás engendrado»

Moralmente hundido, arruinado, obeso hasta el punto de no poder caminar sin ayuda y con la vista disminuida, el Marqués de Sade salió de prisión a los cincuenta y un años de edad el 13 de marzo de 1790, noche de Viernes Santo. Y aunque sus obras de teatros no terminaron de triunfar en el París de la Revolución, el escritor se adhirió y participó activamente en el proceso revolucionario. De esta forma, colaboró escribiendo diversos discursos, como el pronunciado en el funeral de Marat, y se le asignó tareas para la organización de hospitales y asistencia pública. Pradójicamente, siendo secretario de una sección de la ciudad, los Montreuil solicitaron el amparo del marqués cuando su domicilio fue precintado y ellos acusados de «extranjeros». Sade ofreció su ayuda a sus suegros –quienes lo habían mantenido trece años encarcelado en Vincennes y La Bastilla– y se encargó de que no fueran molestados durante el tiempo que permaneció en el cargo. Pero, durante el periodo del Terror de Maximilien Robespierre, la condición de moderado del marqués le llevó de nuevo a prisión, donde se salvó por muy poco de la guillotina.
Tampoco esta vez a su salida de prisión Sade pudo ganarse la vida en el teatro y terminó viviendo en la indigencia casi completa. Además, el escritor francés comenzó a recibir respuestas muy agresivas contra sus textos. Muchas de las obras de Sade, en efecto, contienen explícitas descripciones de violaciones e innumerables perversiones, parafilias y actos de violencia extrema que en ocasiones agredían directamente los convenios sociales. Así lo consideró el Emperador Napoleón que arrojó al fuego la novela «Justine o los infortunios de la virtud», distribuida clandestinamente por Francia, porque «es el libro más abominable jamás engendrado por la imaginación más depravada». Es por ello que gran parte de su obra se perdió, víctima de los ataques y la censura, entre ellos, la de su propia familia, que destruyó numerosos manuscritos en varias fases.
Encarcelado por el régimen napoleónico que le acusó de «demencia libertina» en 1801, Sade fue ingresado en el asilo para locos de Charenton gracias a la asistencia de su familia, que se encargó de pagar su estancia y su manutención. A su muerte en 1814, uno de sus hijos quemó todos los manuscritos inéditos, incluida una obra en varios volúmenes, «Les Journées de Florbelle», que el marqués había seguido escribiendo hasta que le fallaron los dedos. No en vano, su legado no tardó en ser revisado y reverenciada por la siguiente generación de escritores. No así su leyenda negra que le sigue acompañando con el mero recitar de su nombre.
Fuente
http://www.abc.es

Marques de sade



taringa 


Sadismo. 1. Perversión sexual en la que se obtiene satisfacción infligiendo dolor físico o mental a otros (por ejemplo, a un objeto amado). 2. El gusto de la crueldad. 


Parece ser que, por lo menos físicamente, el conde Donatien Alphonse Francois de Sade fue una bella persona, un hombre pequeño y hermoso de metro sesenta, con ojos azules, pero en definitiva de metro sesenta, como diría un masoquista. De hecho se cuenta con varias descripciones del pequeño aristócrata. Un autor le atribuye «ojos azules y pelo rubio bien cuidado», otro «un rostro pálido y delirado desde el que miran fieramente dos ojos negros», un tercero dice que «su belleza era tan sorprendente que todas las damas que lo conocían quedaban al momento presas de admiración».Por desgracia no existe un retrato auténtico de De Sade, pero hay que suponer que este descendiente probable de la Laura que los inmortales poemas amorosos de Petrarca hicieron famosa cuatro siglos antes debía presentar un aspecto interesante.En todo caso este vástago de la alta nobleza fue criado por su abuela y por su tío, un hombre de letras que le preparó para su ingreso en el Collége Louis le Grand, que entre sus graduados de fama contaba con Maximilien de Robespierre, la Gestapo hecha persona. Siguió a la escuela un considerable período de servicio activo en el Ejército, iniciado cuando tenía sólo catorce años y de donde parece ser que De Sade emergió como un auténtico «fanático del vicio», el Filósofo del Vicio y el professeur du (rime, como le llamaron Michelet y Taine.Para saber cuándo sucedió esto, y cómo sucedió, se precisaría un equipo médico compuesto de Freud, Jung, Job y el Buda viviente. Uno de los factores fue la educación de De Sade, pero también la época licenciosa que le tocó vivir, sus largos años de estancia en la prisión, y quizás había también algún problema orgánico. 
El conde, que siempre pedía a la gente que le llamaran marqués, se embarcó después en una vida de escandaloso libertinaje, caracterizado por una infidelidad constan-le y por perversiones sexuales. Están entre ellas el conocido asunto de Rosa Keller, a la que azotó y torturó, y lo que a veces se ha llamado Escándalo de Marsella, una orgía tras la cual se le acusó de sodomía, tortura y de envenenar a los participantes con bombones de cantárida en polvo recubiertos de chocolate. 

Su suegra, amargada por el trato que recibía su hija, hizo lo posible para que fuera condenado en este último juicio. Sade había estado ya en prisión, pero el escándalo de Marsella le valió una sentencia de muerte —aunque luego se demostró que en su mayor parte las acusaciones eran falsasHuyó a Italia y cuando al cabo de tres años regresó a París, le estaba esperando una celda de presidio no muy confortable. 

Aunque las autoridades conmutaron la pena de muerte, Sade pasaría en prisiones o en el manicomio de Charenton, a partir de 1777, trece de los veintisiete años que le quedaban de vida. Fue en la prisión donde empezó a escribir las novelas y obras teatrales que hicieron entrar su nombre en el vocabulario universal. Los 120 días de Sodoma (1785), que pasa revista a 600 variaciones del instinto sexual, Justina o las desgracias de la virtud (1790) y La historia de Juliette, o el vicio recompensado (1792) son algunas de sus obras repletas con mil descripciones de crueldad sexual. Sade, que no fue nunca capaz ni quiso nunca reformarse, murió en 1814 a los 74 años de edad, estando todavía en Charenton, donde escribía y dirigía obras teatrales de moda representadas por los asilados, a muchos de los cuales corrompía de paso. A veces sus visiones eran profundas y notables, pero su mente era, en general, un instrumento desordenado y desquiciado que se reflejó en su vida y en su obra licenciosa. 

El «sadismo», la obtención de satisfacciones o de placer infligiendo dolor a los demás, puede ser de naturaleza sexual o derivar de un conjunto de motivos, entre ellos la frustración o el sentimiento de inferioridad. La vida de Sade indica que muchas de estas causas moldearon su retorcida personalidad. Un párrafo de su testamento final reza así: «Que se planten bellotas sobre mi tumba para que desaparezca todo rastro de ella, y de este modo espero que este residuo de mi existencia quede borrado para siempre de la memoria de la humanidad.
 



Seis obras importantes del Marqués de Sade 



La primera versión de esta novela fue escrita en 1787. El autor escribió ésta en tan solo 15 días. Narra la historia de Justine, una joven que simboliza la virtud y que se tiene que enfrentar a los vicios, pero que al contrario de ser recompensada por su naturaleza, la vida la maltrata. 

historia 

Esta obra también fue escrita mientras el marqués estaba preso en la Bastilla, la famosa prisión francesa. Narra la historia de cuatro hombres ricos que deciden durante 120 días no contener su placer y libertinaje. En la obra se narran 600 tipos de placeres. 

saludos 

Fue publicada por primera vez de forma anónima. Se cuenta la historia de una joven que es instruida sobre el mundo del libertinaje, convirtiéndose en una persona completamente corrompida. 

amantes 

En esta obra se narra la historia de Juliette, hermana de Justine, quien a diferencia de ella elige el camino del placer. Al final pide que se compare a su hermana, quien vive en miseria, y a ella, que es rica y llena de placeres. 

Amantes de la Historia (Marques de sade -Raspuitin) 

La primera novela del autor, escrita durante su estancia en la prisión de la Bastilla. La obra cuenta los desamores de una pareja en el contexto de su matrimonio por conveniencia. 

taringa 

Este libro es una ataque por parte del autor a las buenas costumbres, a la moral y a la hipocresía, además que con esta obra el marqués se declaró abiertamente ateo. 


FRASES 

En el amor, todas las cumbres son borrascosas. 

No hay más infierno para el hombre que la estupidez y la maldad de sus semejantes. 

Es tan injusto poseer exclusivamente a una mujer como poseer esclavos. 

La primera ley que me indica la naturaleza es deleitarme a costa de quien sea. 

Todo es bueno cuando es excesivo. 

El orden social a cambio de libertad es un mal trato. 

Ninguna religión vale una sola gota de sangre. 

La tolerancia es la virtud del débil.
 


Fuente
http://www.taringa.net

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